martes, 20 de noviembre de 2007

"Desde mi triste soledad vere caer las rosas muertas de mi juventud..."


Coincidencia o no, en estos días dos estudios desarrollados por entidades diferentes muestran la realidad del empleo juvenil chileno desde distintos ángulos, dejando en evidencia una de los tantas patologías de nuestro sistema educacional y económico. Futuro Laboral presentó una investigación sobre el ingreso promedio y las tasas de empleabilidad de los titulados de los planteles de educación superior, los números son elocuentes: el 95% de los titulados de un tercio de las carreras universitarias ya cuentan con un empleo a los dos años. Si analizamos el privilegiado y merecido caso de nuestro Departamento de Ingeniería Industrial, se dice que por cada egresado se reciben cuatro ofertas de trabajo. Este segmento es el reflejo de un país que crece y prospera.

Por otro lado, la OIT Chile presentó su estudio "Trabajo Decente y Juventud", aquí los números también son elocuentes: durante el 2006 la tasa de desempleo juvenil fue de un 19,1%, triplicando la cifra promedio nacional de 7,9%. La situación no ha mejorado nada en los últimos 10 años. En este caso los protagonistas son los jóvenes con menor escolaridad y proveniente de las familias más pobres.

Muchas veces, y casi sin objeciones, se habla de la educación como la principal vía de superación de la pobreza y bienestar de los pueblos. Pero es legítimo cuestionarse que mientras más valor social le damos a la educación, mientra más mejora el sistema educacional en cobertura, y algunas instituciones alcanzas niveles de clase mundial, más marginación para aquellos que no la poseen, para aquellos que no acceden y que ni siquiera ilusionan con tenerla. Nuevamente, el sistema mientras más evoluciona y se enriquece, genera igual de sofisticadas barreras de acceso.

Un ejemplo vivo del límite entre las realidades mostradas por estos estudios, es la de mi amigo Jhonatan, proveniente de un hogar de escasos recursos él entró a estudiar una carrera vespertina en un instituto técnico, con la esperanza de un mejor provenir para él y su familia. Jhonatan trabaja de día, para pagar su carrera y sostener su hogar (el saldo es mínimo), y estudia de noche, la primera barrera que encontró fue la de encontrar un aval que fuese co-deudor del arancel, Jhonatan tuvo que recurrir a personas lejanas de su familia y amistades para matricularse. Jhonatan ha sido un extraordinario alumno, excelentes notas y distinciones, probablemente deba congelar sus estudios por la estreches económica de su hogar. Esperemos que su historia termine en la de aquellos números que nos enorgullecen.

Bien nos viene la frase: "desde mi triste soledad veré caer las rosas muertas de mi juventud" del hermoso tango Nostalgias del genial Enrique Cadícamo. Esperemos que la soledad de muchos jóvenes chilenos sea alguna vez parte de un superado pasado.

La foto se tomo prestada de aquí

martes, 13 de noviembre de 2007

Se aceptan los inmigrantes mejor calificados

El fin de semana pasado, en reconocidos periódicos nacionales, se publicaron entrevistas al novel de economía Gary Becker, recientemente galardonado por George Bush con la medalla presidencial de la libertad. Una de las áreas de investigación del profesor Becker es el mercado laboral y el fenómeno de la inmigración, en una de sus entrevistas se declara pro inmigración, pero siempre y cuando se perfeccionen los mecanismos de selección de los inmigrantes y su estado de legalidad o ilegalidad:"El principal problema es que no hay suficiente énfasis en atraer a inmigrantes calificados".

Seguramente el profesor está muy en lo cierto al decir que las economías de las naciones se verían fortalecidas si tuvieran la capacidad seleccionar y permitir el ingreso al interior de sus fronteras a los mejor preparados, y dejar fuera y ojala mantenerlos a mucha distancia a aquellos que lo son menos. Es un buen desafío ponerse desde el otro lado y pensar desde fuera de los muros de la ciudad, ¿qué pasa con los que quedan al margen?. Es valido sospechar de cualquier mecanismo de selección y preguntarse por cuáles son esas cualidades, o mejor dicho cuáles son las necesidades que dicha nación satisface con esas cualidades o competencias.

Un buen texto para entrar en profundidad en materias del trabajo, la conectividad y la exclusión, es "El nuevo espíritu del capitalismo" de los franceses Luc Boltanski y Éve Chiapello. En este texto se describe como las organizaciones modernas configuran el trabajo mediante proyectos, conformando una nueva ciudad, la "ciudad por proyectos" donde el crecimiento y la acumulación estaría dada por la red y las capacidades de los sujetos de conectarse y mantenerse empleables. En la ciudad por proyectos y en la sociedad en red los modelos de exclusión y dominación se vuelven difusos y se ocultan de la crítica, a diferencia de antaño, donde fue sencillo identificar a los culpables.

"A diferencia del modelo de las clases sociales, en el que la explicación de la miseria del proletariado descansaba en la designación de una clase (la burguesía, los detentadores de los medios de producción) responsable de su explotación, el modelo de la exclusión permite señalar una negatividad sin pasar por una acusación. Los excluidos no son las víctimas de nadie, aunque su pertenencia a una humanidad común (o a una ciudadanía común) exige que sus sufrimientos se tengan en cuenta y sean socorridos..."


La foto se tomo prestada de aquí

Consumidores, entre tarados y héroes.


Cuando se comentan análisis del comportamiento de los consumidores, o de las estrategias que realizan las empresas para incrementar la demanda de sus productos, el espectro de opiniones sobre los sujetos que compran es amplio. Tal como se señala en el libro "Vida de Consumo" de Zygmunt Bauman, parafraseando a Don Slater , las descripciones académicas de la vida de consumo van desde considerarlos unos verdaderos tarados hasta héroes de la racionalidad y autonomía de la modernidad.

La visión de consumidores como tarados sospecha de las nuevas técnicas del marketing, sostieniendo que las demandas o necesidades pueden ser fuertemente influenciadas e inducidas por las compañías, los consumidores serían unos bobos siempre dispuestos a "caer", dejándose seducir por imágenes, rostros y colores. El escenario de esta perspectiva es desolador, sobretodo por el avance de nuevas técnicas comunicacionales, el crecimiento de las bases de datos y las capacidades de buscar en ellas. Recuerdo que,el semestre pasado ante la pregunta que siempre hago en el curso in31a: ¿En qué organización no trabajarías nunca?, un agudo estudiante señaló que jamás trabajaría en una productora o empresa de publicidad, ni tampoco en un canal de TV, él no quería ser cómplice de tamaño engaño a las personas.

En el otro extremo, los consumidores aparecen como figuras de poder, cada vez más informados, con mayor capacidad de decisión y de elección. En el mercado moderno cada persona puede seleccionar productos de acuerdo a sus intereses y necesidades, incluso es capaz de diferenciarse a través de lo que consume, lejos estamos de la frase atribuida a Henry Ford "toda persona puede escoger un auto del color que quiera, siempre y cuando sea negro". En esta perspectiva, del consumidor como héroe, las empresas deben prepararse e innovar permanentemente para enfrentan a la exigente y escurridiza demanda.

Cada extremo tiene buenos argumentos, y probablemente en el día a día los consumidores fluctuemos con mayor o menor rango a lo largo de estos extremos. Mientras la discusión aún permanezca abierta, académicos y asociación de consumidores sigan debatiendo, es importante mantener esta reflexión y abierta la pregunta:¿cerca de qué extremo estamos? como sujetos, como organización o como sociedad.

La foto se tomo prestada de aquí