Cuando se comentan análisis del comportamiento de los consumidores, o de las estrategias que realizan las empresas para incrementar la demanda de sus productos, el espectro de opiniones sobre los sujetos que compran es amplio. Tal como se señala en el libro "Vida de Consumo" de Zygmunt Bauman, parafraseando a Don Slater , las descripciones académicas de la vida de consumo van desde considerarlos unos verdaderos tarados hasta héroes de la racionalidad y autonomía de la modernidad.
La visión de consumidores como tarados sospecha de las nuevas técnicas del marketing, sostieniendo que las demandas o necesidades pueden ser fuertemente influenciadas e inducidas por las compañías, los consumidores serían unos bobos siempre dispuestos a "caer", dejándose seducir por imágenes, rostros y colores. El escenario de esta perspectiva es desolador, sobretodo por el avance de nuevas técnicas comunicacionales, el crecimiento de las bases de datos y las capacidades de buscar en ellas. Recuerdo que,el semestre pasado ante la pregunta que siempre hago en el curso in31a: ¿En qué organización no trabajarías nunca?, un agudo estudiante señaló que jamás trabajaría en una productora o empresa de publicidad, ni tampoco en un canal de TV, él no quería ser cómplice de tamaño engaño a las personas.
En el otro extremo, los consumidores aparecen como figuras de poder, cada vez más informados, con mayor capacidad de decisión y de elección. En el mercado moderno cada persona puede seleccionar productos de acuerdo a sus intereses y necesidades, incluso es capaz de diferenciarse a través de lo que consume, lejos estamos de la frase atribuida a Henry Ford "toda persona puede escoger un auto del color que quiera, siempre y cuando sea negro". En esta perspectiva, del consumidor como héroe, las empresas deben prepararse e innovar permanentemente para enfrentan a la exigente y escurridiza demanda.
Cada extremo tiene buenos argumentos, y probablemente en el día a día los consumidores fluctuemos con mayor o menor rango a lo largo de estos extremos. Mientras la discusión aún permanezca abierta, académicos y asociación de consumidores sigan debatiendo, es importante mantener esta reflexión y abierta la pregunta:¿cerca de qué extremo estamos? como sujetos, como organización o como sociedad.
La foto se tomo prestada de aquí
2 comentarios:
Sergio: Interesante el asunto ese del poder del consumidor y de cómo los oferentes intentar influir en sus decisiones. Hace unos treinta años leí un libro interesantísimo sobre el tema, me lo obsequiaron unas amistades. El título "Las formas ocultas de la propaganda", autor Vance Packard. Después de leerlo quedé perplejo por los tantos mecanismos inductores a la compra o racional o compulsiva. El consumidor queda como un estúpido sometido a los caprichos de vendedores organizados y sabedores de la irracionalidad del proceso de compra, que en no pocas ocasiones está presente. Si bien es una visión muy atrás en el tiempo creo que todavía tiene niveles de aplicación, talvés con mayor sofisticación. Atte., Gerardo Díaz R.
Gracias Gerardo, efectivamente los instrumentos se han sofisticado muchísimo desde Packard, y por supuesto que la Web 2.0 está también afectando la vida de consumo, aquí un buen post sobre esas nuevas tendencias ( y vistas en un Curso!)
http://www.enjambre.org/2007/10/25/haciendo-clases-tmd-uc/
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